jueves 18 de agosto de 2011

Fado vadío

Al margen del fado comercial que todos conocemos, el de los discos y locales más o menos pensados de cara al turismo, existe otro circuito que sólo frecuentan los conocedores del género. Es el llamado "fado vadío", lo que bien traducido significaría "fado vagabundo" pero que yo prefiero denominar "fado aficionado". Son pequeños locales privados, clubs o tabernas en las que cualquiera puede cantar un fado si tiene paciencia para esperar su turno y atrevimiento para ponerse a cantar ante un público de entendidos entre los que, a menudo, se sientan nombres reputados o empresarios a ver lo que se pesca.
Responden a nombres como "Tasca do Jaime" o "Tasca do Chico". En una mesa apartada se sientan el "guitarra" y el "viola" que acompañarán al atrevido y que probablemente ya no cumplirán los sesenta.
Os presento cuatro de estos "fados vadiós" precindiendo del nombre del artista, en parte porque no los sé y en parte porque en esta ocasión no interesa demasiado ya que es difícil que ninguno de ellos llegue a figurar en las antologías.
Disculpad la deficiencia  de las grabaciones pero, como comprendereis, han sido obtenidas en condiciones y con medios bastante rudimentarios.

Eugenio Bartolomé Martínez

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